Publicado: 4 de Noviembre de 2015 a las 11:30



Cada año el milagro se repite:

El Skrei es fiel a su cita invernal con las islas Lofoten, desde el amanecer de los tiempos. Su llegada marca el ritmo de vida de sus habitantes, dando lugar a un sinfín de leyendas y tradiciones. Skrei es una palabra antigua noruega y significa el “Nómada”. Se les denomina así por el trayecto que tienen que realizar para desovar.

El Viaje.
El origen: los bacalaos viven en el Mar de Barents, en el Océano Ártico. Al llegar a su madurez sexual, sienten el irrefrenable deseo de migrar miles de kilómetros para desovar. 


El destino:
Tras un largo viaje, llegan a la zona de las islas Lofoten, un espectacular archipiélago noruego, ubicado al norte del país.
¿Por qué allí? En la zona de las Islas Lofoten se encuentran las mejores aguas para sus huevas, puesto que: son aguas cristalinas, tranquilas y protegidas por los fiordos. Tienen la temperatura ideal, la más cálida de la zona gracias al paso de la corriente marítima del Golfo de Méjico. Es el lugar en el que nacieron, y a él vuelven para que nazca la siguiente generación.


¿Qué convierte al bacalao en Skrei?

Es precisamente el viaje, los miles de kilómetros a nado y la alimentación durante la gran aventura, lo que convierte al bacalao en Skrei.  A lo largo de este periplo, su alimentación se modifica y sus músculos se ejercitan, desarrollando así una carne firme, blanca y con la grasa suficiente para el desove, que les requiere mucha energía, sin llegar a ser un pescado graso.